Hablo de esos días tapados. Cuando asomo tímidamente mi cabeza por la ventana. Observo la vida de la calle. Gente va y viene. Pilla el coche. Lo aparca. Y yo quieta. Mirando. Viendo salir el sol. Y viendo al rato como se esconde. Se trata de un día tan tranquilo que casi podría decir que lo cedo al mundo. Escucho lo que me dicen. Espío a mi alrededor. Pero no aporto nada. Vivo la vida de los demás. Sin darme yo cuenta. Sin darse cuenta ellos. Y me pregunto ahora dónde empieza mi vida y dónde termina la de los demás. Mis decisiones son mías. Y mi vida tambien. No logro separar a los demás. Y quizás no se trata de eso. Pero a veces pienso que no seré feliz hasta lograrlo. Hasta que no se respete mi vida y todo lo que ella tiene, no estaré en paz con el mundo que me rodea. Hay que decidir. Comunicar. Asumir. Y, finalmente, aceptar. Se aproximan cambios. Aceptémoslo.
lunes, marzo 17, 2008
Un día más o un día menos
Hablo de esos días tapados. Cuando asomo tímidamente mi cabeza por la ventana. Observo la vida de la calle. Gente va y viene. Pilla el coche. Lo aparca. Y yo quieta. Mirando. Viendo salir el sol. Y viendo al rato como se esconde. Se trata de un día tan tranquilo que casi podría decir que lo cedo al mundo. Escucho lo que me dicen. Espío a mi alrededor. Pero no aporto nada. Vivo la vida de los demás. Sin darme yo cuenta. Sin darse cuenta ellos. Y me pregunto ahora dónde empieza mi vida y dónde termina la de los demás. Mis decisiones son mías. Y mi vida tambien. No logro separar a los demás. Y quizás no se trata de eso. Pero a veces pienso que no seré feliz hasta lograrlo. Hasta que no se respete mi vida y todo lo que ella tiene, no estaré en paz con el mundo que me rodea. Hay que decidir. Comunicar. Asumir. Y, finalmente, aceptar. Se aproximan cambios. Aceptémoslo.
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